Tuesday, August 15, 2006

 

La distribución del ingreso, un problema político


escrito por Marcel Claude*
La triste realidad de nuestra distribución del ingreso no es un problema técnico, como lo quieren hacer creer muchos de los políticos y economistas chilenos. No responde tampoco a un crecimiento económico pobre o insuficiente, ya que entre el 1990 y el 2000, la economía chilena duplicó el PIB y, también, duplicó la desigualdad entre el 5% más rico y el 5% más pobre, pasando de 110 veces a 220 veces. Por eso el problema no se resuelve con medidas técnicamente apropiadas sino con medidas políticamente apropiadas.La desigualdad en la repartición de la torta obedece a la desigualdad en la distribución del poder político en la sociedad. El mundo laboral y sindical (los trabajadores, pequeños empresarios, campesinos, profesores y otras profesiones) están insuficientemente representados en el Parlamento y en el Ejecutivo, así como también, en los medios de comunicación. La izquierda que representa a esos sectores masivamente y que aparece en los gremios, en las federaciones estudiantiles y otras expresiones sociales, no tiene representación en el Parlamento desde la muerte de Salvador Allende.La Concertación y la Alianza, son, al decir de Sergio Aguiló –diputado concertacionista- dos tipos de derechas, los que han estado en el poder desde septiembre de 1973. Obviamente, la sub-representación de este sector, junto a la sobre-representación de los grandes gremios empresariales, hace que el resultado sea una pésima distribución de la torta. La Sofofa, la CPC, la Asociación de Bancos son gremios excesivamente representados a nivel de las decisiones políticas, así como también, los grupos económicos Angelini, Matte y Lucksic. Entonces el resultado no puede ser otro que una gran desigualdad.Sólo en materia de exportaciones las cosas son de una contundencia fenomenal: mientras el sector Pyme que da empleo al 80% de los trabajadores exporta escasamente el 4%, el sector de las grandes empresas asociadas al capital trasnacional y los grupos económicos, es decir, el 1% de las más de 650 mil empresas que hay en Chile, exporta el 96% de las exportaciones. Esto se debe a que las políticas de inserción en el mercado internacional tienen de preferencia aquellos países en que estas empresas hacen grandes negocios (USA y Europa), a donde llegan principalmente productos intensivos en recursos naturales con baja elaboraciónNo es sorprendente, entonces, el tipo de acuerdos comerciales que firma Chile a instancias de estos grupos sobre-representados: se prefieren acuerdos con los grandes mercados y no con aquellos mercados donde las Pymes harían mejores y más productivos negocios como son el fortalecimiento de los lazos económicos con América Latina y el Caribe.El tipo de representación política que hoy tenemos con sus enormes desequilibrios, también explica que el peso de la carga fiscal esté en los consumidores a través del IVA y otros impuestos al consumo, mientras que el aporte de las grandes empresas vía impuesto a las utilidades o royalties es despreciable.Es más, cuando se hacen reformas tributarias, lo que se aumenta es el IVA y se reducen los impuestos a los altos ingresos. Obviamente esto se hace siempre con una buena explicación técnica que oculta las verdaderas razones políticas. Un elemento que habla por si mismo: Chile es uno de los países con menor carga tributaria sobre las empresas y con mayor carga tributaria sobre los consumidores a través del IVA. Obviamente, la solución como ya dijimos no es técnica sino política, es decir, se debe fortalecer la participación de esos sectores mal o insuficientemente representados. Eso llevaría irremediablemente a cambiar el peso del esfuerzo fiscal para financiar la educación, la salud, la infraestructura, etcétera. De esta manera, nos podríamos aproximar a las soluciones de tipo europeo que presentan cargas tributarias mayores y esfuerzos fiscales muy superiores a los de Chile, en donde el sector empresarial contribuye sustantivamente al desarrollo del país.Países como Suecia, Alemania, Francia, España y la totalidad de los países desarrollados tienen cargas tributarias y gastos públicos mayores a los que Chile presenta. El desarrollo cuesta plata y hay que financiarlo, no es gratis, y, cuando se intenta obviar este requerimiento, entonces, la desigualdad cunde como reguero de pólvora. Nada nuevo bajo el Sol. Esto ya lo sabíamos. Pero esta verdad hoy no tiene apoyo político.Marcel Claude es economista. Director de Oceana, Oficina para América del Sur y Antártica

Wednesday, August 09, 2006

 

Gonzalo Martner: Las derrotas económicas de la democracia


La democracia reestablecida en sus rasgos básicos en 1990 ha cosechado éxitos importantes: la convivencia entre los chilenos ha mejorado sustancialmente, las libertades y los derechos esenciales se respetan y, cuando ello no ocurre, la libertad de expresión permite denunciarlo con razonable eficacia. Los tribunales de justicia poco a poco se han transformado en garantes de los derechos de las personas e incluso han avanzado en verdad y justicia en las violaciones a estos derechos cometidos por la dictadura. Más aún, la democracia, aunque con lentitud a veces exasperante, se ha ido reformando a sí misma y hoy alcanza estándares institucionales relativamente decentes. La excepción principal la constituyen el sistema electoral y el poco dinamismo de la descentralización del Estado, y por tanto de la participación ciudadana, así como la lucha contra las discriminaciones. Tareas pendientes para el presente gobierno, que las ha inscrito en su programa. En materia de aspectos institucionales de la democracia, por tanto, sabemos relativamente bien de qué estamos hablando, de donde venimos y hacia donde debemos ir.
En el área económica la situación es más opaca. ¿En qué hemos avanzando, en qué no, porqué? Sugerimos fijarse en tres indicadores macroeconómicos de entre las decenas que la prensa especializada comenta todos los días: crecimiento, inflación y desempleo. Estos indicadores debieran situarse en alrededor de 5% (tasa de incremento para los dos primeros, de prevalencia para el empleo). Este criterio de desempeño, como cualquier otro, es discutible: lo tomamos de Jacques de Larosiere, que lo planteó en una visita a Chile en la década de los '90 como director del FMI, y nos parece pertinente.
También debiéramos considerar periódicamente un indicador microeconómico: las rentabilidades comparadas entre sectores económicos, que nos deben llevar a fijarnos cuando alguna actividad supera un 10% de rentabilidad y si eso depende de tarifas públicas excesivas o de la ausencia de impuestos adecuados o de la habilidad empresarial.
El crecimiento ha sido cíclico pero ha superado desde 1990 el 5% promedio anual, es decir la cifra más alta para un período de tres lustros desde el siglo 19. Esto no ha resuelto el agudo problema distributivo del país, pero esa es harina de otro costal que debe tratarse en su mérito: ninguna política redistributiva sería fluida, en todo caso, en medio del estancamiento económico. Bien, entonces, por el crecimiento. La inflación, por su parte, se ha mantenido por debajo del 5% anual por un período prolongado, rompiendo con la tradición inflacionista de la economía chilena: recordemos que los que más sufren de la inflación son los más modestos, que no pueden defenderse de ella e indexar sus ingresos a la evolución del nivel de precios. Bien por la inflación controlada.
¿Y el desempleo? No sólo no ha estado en ningún año desde 1990 (hablamos del promedio anual, porque bien sabemos que el desempleo es especialmente cíclico en Chile) en o por debajo del 5%, sino que nadie parece inquietarse demasiado con el tema. Esto tiene una explicación clásica: la ausencia de crecimiento es de general percepción, como lo es la inflación, que se constata día a día cuando es elevada. El desempleo lo perciben y lo sufren, en cambio, más bien los directamente involucrados y no el 85-90% de la población activa restante, que se informan de él, le temen, pero no lo experimentan directamente. Y los agentes económicos poderosos, digámoslo claramente, no se incomodan con un “mercado de trabajo distendido”, con una oferta de trabajo superior a la demanda, que les permite contener el nivel general de salarios, despedir personal y mantener altas rotaciones de sus empleados sin perjuicio aparente para su actividad: habrá un reemplazante al que acudir.El objetivo del pleno empleo ha desaparecido de manera notable en los énfasis programáticos y en el debate público. Y la derecha tiene la solución de Don Otto: si el crecimiento es escaso en generación de empleos, si el ciclo económico es rápido en despedir y lento en recontratar, entonces hay que precarizar (lo llaman flexibilizar) el empleo, para bajar salarios y supuestamente incentivar así a los empleadores para que incrementen su tasa de empleo por unidad producida. Se traslada la lógica del mercado de las papas a este supuesto “mercado del trabajo” cuya demanda sabemos al menos desde Keynes se comporta primordialmente de acuerdo a variables macroeconómicas, además de su estructura específica de oferta.El objetivo de aumentar la seguridad del empleo desapareció también de nuestro debate público y apenas se discute sobre las políticas de empleo activas (impulso macroeconómico, subsidio a la contratación, programas directos) y pasivas (seguro de cesantía, disminución de la oferta de trabajo). Este debate debe reanimarse, en especial si se tiene en cuenta que las proyecciones de desempleo no están cerca de llegar al 5% en plazos breves. El objetivo del pleno empleo es aquel de la izquierda por esencia en materia macroeconómica y estamos lejos de alcanzarlo en circunstancias que no es para nada una utopía en las condiciones actuales de la economía chilena.
¿Y qué hay de las rentabilidades comparadas? La rentabilidad “normal” de una actividad económica en una economía de mercado es la que resulta de situaciones competitivas, siempre que no esté basada en rentas de escasez (recursos naturales) o de situación (leyes de privilegio). La gran mayoría de las actividades en las economías industriales y de servicios maduras son consideradas rentables y los proyectos dignos de ser emprendidos con tasas de retorno inferiores a 10%.Si examinamos la rentabilidad operacional de las Sociedades Anónimas en 2005 en Chile, nos encontramos con que para las empresas de ventas al por menor (supermercados y grandes tiendas o “retail” como se dice ahora), por mucho que en esta área se haya concentrado la actividad en pocas cadenas, esta es de 9%, una cifra razonable. Pero ocurre que diversas empresas no operan en mercados competitivos, especialmente en los casos de monopolio natural, de gran importancia cuando proveen servicios básicos a la población. ¿Sus rentabilidades operacionales? Un 37.7% para el agua potable, un 20% para la electricidad. Un rotundo fracaso, pues quiere decir que las tarifas están beneficiando indebidamente a los dueños de las empresas (aunque algunas tengan participación accionaria pública: los impuestos se cobran en otra parte) y no a los consumidores. En cualquier país civilizado esto hubiera sido objeto de correcciones inmediatas. La telefonía, en cambio, muestra una rentabilidad oepracional de 8,7%, lo que se explica pos sus segmentos competitivos.
¿Y en el área de seguridad social gestionada por privados, cuya fuente de negocio son las cotizaciones obligatorias? Simplemente un escándalo mayúsculo. Las Isapres presentaron una rentabilidad sobre capital de 91,9% en 2005. ¡La inversión se recupera en un año! Claro, en detrimento de los bolsillos de los usuarios por causa de una pésima regulación en un mercado especialmente opaco. En el caso de las AFP, la rentabilidad sobre capital fue de 19%, un exceso manifiesto para una actividad de seguridad social. Estamos en presencia de organizaciones lucrativas simplemente parasitarias.
La actividad bancaria, fundamental para canalizar el proceso de ahorro-inversión, se ha transformado crecientemente en un área de sobreutilidades injustificadas, obtenidas especialmente de las tasas y comisiones cobradas en el crédito al consumo a los más pobres. ¿Su rentabilidad sobre capital en 2005? Entre 18 y 40%, incluyendo cerca de ...30% para el Banco del Estado (aviso: los impuestos se cobran en otra ventanilla, no en un banco público que debiera ser rentable pero no maximizador de utilidades a este extremo). Nuevamente una mala regulación en un mercado profundamente asimétrico y de impacto sistémico. No se pida después que la pyme prospere en estas condiciones.La actividad minera privada tuvo en 2005 un resultado operacional de 49,9%. Los chilenos estamos regalando a transnacionales del área inmensos dividendos que provienen de un recurso natural cuyo precio pasa por un ciclo alto. El royalty que a duras penas se logró el año pasado sólo revertirá sobre los chilenos una mínima parte de esta bonanza, que irá a parar a los bolsillos de los accionistas de las transnacionales mineras. Difícil darles una explicación a los muchachos secundarios que luchan con justa razón por la gratuidad del examen de ingreso a las universidades...Entonces en materia de derechos económicos de los ciudadanos los chilenos nos estamos pisando la cola de manera flagrante. La derecha política ha actuado en el parlamento e impedido los cambios legales regulatorios y tributarios que permitirían a Chile financiar un mayor bienestar para los desposeídos y un mayor crecimiento futuro a través de más gasto en investigación y desarrollo tecnológico y en educación. Pero desde marzo la Concertación tiene mayoría simple por primera vez para cambiar leyes regulatorias, tributarias y laborales. La palabra la tenemos nosotros, los concertacionistas.Pero claro, las empresas reguladas actúan sobre todo el espectro político con subsidios electorales abundantes, condicionando cada vez más la capacidad del parlamento de legislar como se debe y del gobierno de regular apropiadamente mediante la potestad reglamentaria. Y crecientemente nombran en sus directorios con entusiasmo a concertacionistas que dejan sus cargos públicos. ¿La conclusión? Una derrota manifiesta de la democracia chilena, que no está cautelando los intereses de los ciudadanos que no tienen poder económico y que son la inmensa mayoría.
tomado de : http://gonzalomartner.blogspot.com/

Sunday, August 06, 2006

 

" Los Errores sobre la Crisis y la Reactivación en Chile:

Errores sobre la Crisis y la Reactivación en Chile:
Limitaciones Teóricas del Neoliberalismo.
Orlando Caputo y Graciela Galarce*
Octubre de 2000



En las notas " La Crisis de la Economía Chilena y los Errores del Neoliberalismo", mostramos los errores reiterados de los economistas del gobierno y de los economistas académicos, ya que no previeron la crisis, y si bien señalaban algunos problemas, pronosticaron un importante crecimiento de la economía en 1999. En 1999, la economía tuvo un crecimiento negativo de —1,1%. Incluso, estos pronósticos optimistas — aunque menores -, se siguieron formulando al inicio del último trimestre de 1998, cuando la economía chilena iniciaba la crisis con un crecimiento negativo del producto, una gran disminución del gasto y de las inversiones.
También mostramos los errores de estimación reiterados, sobre todo de los economistas del gobierno, y del propio Presidente Ricardo Lagos, con relación a la fuerte reactivación y a los 200.000 nuevos empleos que se crearían durante el presente año. En ese documento, se desarrolló el primer punto que presentamos en la Mesa Redonda " La Reactivación de la Reactivación". En el presente documento, desarrollamos las limitaciones teóricas del neoliberalismo, que en nuestra opinión constituyen la principal causa explicativa de los errores sistemáticos de los economistas que hacen parte de esta corriente teórica.
Otros elementos que explican esas reiteradas equivocaciones son: la interpretación sobre el origen de la crisis; la interpretación sobre la economía mundial; y, la caracterización actual de la clase empresarial chilena. Cada uno de ellos fue desarrollado brevemente en la citada Mesa Redonda.
También en dicha Mesa, formulamos brevemente, la asincronía de la economía chilena con relación al ciclo económico en Estados Unidos en particular, y su incidencia en la actual coyuntura de la economía chilena. En síntesis, se trata de que a diferencia de las crisis cíclicas anteriores, la economía chilena entró en una situación de crisis cuando la economía norteamericana tenía un gran dinamismo. La fase ascendente del ciclo, además de tener altas tasas de crecimiento es la más prolongada de los 31 ciclos en la economía norteamericana desde 1854, según el " Business Cycle Dating Commitee of the National Bureau of Economics Research" ( NBER) . En Estados Unidos, en los últimos años, la tarea principal ha consistido en frenar el fuerte crecimiento de la economía. En Chile, la tarea principal ha consistido en reactivar la economía. En una perspectiva de más largo alcance, en la Mesa Redonda, planteamos el agotamiento relativo de las exportaciones y de las inversiones extranjeras como bases dinámicas del modelo.
En el presente documento como hemos señalado, sólo desarrollaremos las limitaciones teóricas del neoliberalismo y las crisis cíclicas. Las críticas sobre la interpretación del origen de la crisis; el agotamiento relativo de las bases del dinamismo y la interpretación sobre la economía mundial, se han abordado en otros documentos..
Con relación a las limitaciones teóricas del neoliberalismo, y a las crisis cíclicas desarrollamos brevemente los siguientes apartados:
El Neoliberalismo y las Crisis Cíclicas.
El Movimiento Cíclico y las Crisis Cíclicas en Keynes.
III Marx y las Crisis Cíclicas en el Capitalismo
IV. La Hegemonía del Neoliberalismo.
I. El Neoliberalismo y las Crisis Cíclicas.
En esta corriente teórica se plantea que si los mercados funcionan libremente, ellos se auto regulan provocando un crecimiento permanente de la producción y una distribución del ingreso que mejora permanentemente el bienestar de la sociedad. Las crisis cíclicas periódicas son inconcebibles en los marcos teóricos del neoliberalismo. Si las crisis se producen, se deben a intervenciones indebidas en los mercados que evitan que estos funcionen libremente, y/o a shocks externos. Si se produce un shock externo la teoría neoliberal plantea que si los mercados funcionan libremente, ese shock será absorbido y se evitará la crisis.
Los economistas académicos y del gobierno que realmente tienen capacidad de decisión, asumen el neoliberalismo en sus planteamientos más puros. En este sentido, pueden ser calificados como fundamentalistas. Una vez provocada la crisis que no previeron de la economía chilena, ellos la explican por la crisis asiática — shocks externos -, combinada con errores de política económica. Por ejemplo, el Banco Central habría actuado tardía y muy drásticamente; la débil reactivación actual se debe a la existencia del salario mínimo, y a que éstos aumentaron mucho en los últimos años, es decir, no existe suficiente flexibilidad en el mercado del trabajo - el mercado del trabajo no funcionaría libremente.
Como se sabe, esta escuela teórica se apoya en Milton Friedman, quien asume los planteamientos centrales del libro de Adam Smith, "Investigación Sobre la Naturaleza y Causa de las Riquezas de las Naciones", publicado en 1776, es decir, hace más de 220 años.
Friedman en su libro " La Libertad de Elegir", afirma:
"El mérito de Adam Smith, consistió en reconocer que los precios que se establecían en las transacciones voluntarias entre compradores y vendedores —para abreviar, en un mercado libre— podían coordinar las actividades de millones de personas, buscado cada una de ellas su propio interés, de tal modo que todas se beneficiasen. Fue una brillante idea en aquel tiempo, y lo sigue siendo ahora, que el orden económico pudiese aparecer como una consecuencia involuntaria de los actos de varias personas, en busca cada una de su propio beneficio".
También apoyándose en Adam Smith, y con relación al funcionamiento del libre mercado, Friedman escribió: "...tiene en su seno el potencial necesario para promover la prosperidad y la libertad humana".
El libre mercado siempre conduce a situaciones de equilibrio a través de la "mano invisible". Como hemos dicho, al interior de esta teoría no se concibe que los mercados funcionando libremente provoquen crisis económicas.
Los economistas neoliberales en Chile, de las universidades y del gobierno asumen acríticamente esta teoría a pesar de que la historia del capitalismo a nivel mundial en los dos últimos siglos se ha desarrollado a través de más de cincuenta ciclos económicos y de crisis cíclicas periódicas. Para Estados Unidos, el Informe más reciente sobre la economía norteamericana dice: " Utilizando la metodología del NBER se ha determinado que desde 1854 se han dado 31 expansiones y 31 recesiones, representando 30 puntos máximos en el ciclo de los negocios sin incluir la expansión actual."
Desde inicios del actual gobierno, el apego al neoliberalismo es mayor. Se ha confiado en que el mercado libre permitiría una fuerte recuperación. Para ayudar a este proceso, la política económica se ha orientado, incluso, a eliminar la débil política activa de gasto estatal del gobierno de Frei. Ha restringido el gasto fiscal, promoviendo un superávit fiscal. En forma simultánea, promueven aún más la amplia libertad de los mercados. Con estas medidas y a través de declaraciones han intentado mejorar las expectativas empresariales.
Desde el gobierno, se criticó a personeros de partidos de la Concertación que llamaban a una política económica activa. Se afirma por parte de los Ministros del área económica, que la política económica correcta es aquella que permite que los mercados funcionen libremente, es decir, no como es la realidad compleja mundial y nacional, sino como lo señalan los libros de texto.





II. El Movimiento Cíclico y las Crisis Cíclicas en Keynes.
En otra perspectiva teórica, Keynes, gran defensor del capitalismo, en su libro "Teoría General de la Ocupación, del Interés y del Dinero" (1936), plantea que los mercados libres conducen a un movimiento cíclico y a crisis cíclicas periódicas. En el primer capítulo señala que:
"Más aún, las características del caso especial supuesto por la teoría clásica, ("neoclásica o neoliberal" según las denominaciones más en boga) no son las de la sociedad económica en que hoy vivimos, razón por la que sus enseñanzas engañan y son desastrosas si intentamos aplicarlas a los hechos reales".
En las "Notas Finales..." concluye, "Los principales inconvenientes de la sociedad económica en que vivimos, son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y de los ingresos"
Keynes señala que la teoría neoclásica es una construcción mental alejada de la realidad. Por eso, sus enseñanzas son engañosas y sus aplicaciones conducen a resultados desastrosos que agudizan los problemas sociales y pueden cuestionar seriamente al capitalismo.
El funcionamiento del mercado libre, no lleva a un equilibrio y a un crecimiento estable que promueva la prosperidad. Por el contrario, el funcionamiento del mercado libre produce un movimiento cíclico, con fases ascendentes, descendentes y períodos de crisis. Este movimiento cíclico, hace parte de la lógica interna del funcionamiento del capitalismo.
Keynes afirma que por movimiento cíclico queremos decir que: " al progresar el sistema, por ejemplo en dirección ascendente, las fuerzas que lo empujan hacia arriba al principio toman impulso y producen efectos acumulativos unas sobre otras, pero pierden gradualmente su potencia, hasta que en cierto momento, tienden a ser reemplazadas por las operantes en sentido opuesto... También queremos expresar que hay cierto grado de regularidad en la secuencia y duración de los movimientos ascendentes y descendentes"
Y agrega a continuación: " No obstante, para que nuestra explicación sea adecuada debe abarcar otra característica del ciclo económico, a saber el fenómeno de la crisis"
"Sugiero que el carácter esencial del ciclo económico y, especialmente, la regularidad de la secuencia de tiempo y de la duración que justifica el que lo llamemos ciclo, se debe sobretodo a cómo fluctúa la eficiencia marginal del capital". La eficiencia marginal del capital, se debe entender en el contexto de este documento, como las expectativas de la tasa de ganancia futura actualizada.
Una vez provocada la crisis, cuya causa principal es la brusca caída de la eficacia marginal del capital —expectativa futura de la tasa de ganancia actualizada— y un derrumbe violento de la inversión, la tasa de interés tiene muy poco efecto en los niveles de actividad, según Keynes.
Con relación a lo anterior, escribió: "Pero por el momento, el colapso en la eficiencia marginal del capital puede ser tan completo que no baste ninguna reducción factible de la tasa de interés [...] Es el retorno de la confianza para hablar en lenguaje ordinario, el que resulta tan poco susceptible de control en una economía de capitalismo individual. Este es el aspecto de la depresión que los banqueros y hombres de negocio han tenido razón en subrayar y los economistas que han puesto su fe en remedios ‘puramente monetarios’ han subestimados".
A continuación destaca la importancia del tiempo en el ciclo económico, "Generalmente ha de transcurrir un intervalo de tiempo de cierta magnitud antes de que empiece la recuperación". La explicación del elemento tiempo, " debe buscarse en las influencias que gobiernan la recuperación de la eficiencia marginal del capital".
Los aportes de Keynes sobre el ciclo económico y las crisis económicas tienen una vigencia enorme. Da la impresión de estar leyendo la experiencia chilena de los últimos años. Aparece como descripción de la fase ascendente de la economía chilena hasta 1997, la fase descendente y crisis durante 1998, la prolongación de la crisis durante 1999 y la lenta recuperación en el año 2000.
Keynes recomienda una política económica activa que suavice el ciclo y evite las crisis. Cuando la economía está creciendo fuertemente, Keynes recomendaría disminuir el gasto estatal y aumentar la tasa de interés. Cuando la economía ingresa a la parte descendente del ciclo, o disminuye significativamente el crecimiento, Keynes recomendaría aumentar el gasto del Estado y disminuir la tasa de interés. La política económica activa de Keynes con sus propios términos debería lograr un semi auge permanente de la producción y de la ocupación.
Si la economía entra en una situación recesiva, la baja abrupta de la eficacia marginal del capital - la disminución de la tasa de ganancia esperada -, provoca según Keynes una caída de los niveles de actividad y de la ocupación, proceso acompañado de una caída en picada de las inversiones que estaban previstas. En esta situación, Keynes recomendaría un fuerte gasto estatal, particularmente en inversiones públicas. Como hemos citado, en situaciones de crisis, " el colapso en la eficiencia marginal del capital puede ser tan completo que no baste ninguna reducción factible en la tasa de interés"... Con relación a la recuperación dice: "Un descenso en la tasa de interés será de gran ayuda para la recuperación y, probablemente, condición necesaria de la misma."
En el gobierno de Frei, y quizás debido a un realismo del Ministro Aninat, y en momentos que no correspondía se aplicó una política económica que combinaba políticas keynesiana con políticas neoliberales. La actual dupla de los Ministros de Hacienda y de Economía/Minería/Energía, Eyzaguirre y De Gregorio, han eliminado los débiles aspectos de política activa keynesiana por parte del Estado. Confíaban a ojos cerrados que los mercados y las inversiones empresariales llevarían a una fuerte y rápida reactivación, con un incremento anual del empleo de 200.000 nuevos puestos de trabajo. El reconocimiento de las previsiones erróneas de sus Ministros que el Presidente Lagos las había hecho suyas, ha constituido un duro golpe frente a las grandes esperanzas que su campaña electoral había generado.
Los errores están relacionados con desconocimiento, olvido y fundamentalismo teórico. Keynes también alertó con relación al ciclo, la crisis y la recuperación lo siguiente:
" Por lo tanto, en las condiciones de ‘ laissez faire’ quizás sea imposible evitar las fluctuaciones amplias en la ocupación sin un cambio trascendental en la sicología de los mercados de inversión, cambios que no hay razón que ocurra. En conclusión, afirmo que el deber de ordenar el volumen actual de inversiones no puede dejarse con garantías de seguridad en manos de los particulares"
Marx y las Crisis Cíclicas en el Capitalismo.
Presentamos una síntesis de algunos de los aspectos de Marx sobre las crisis cíclicas del capitalismo. La producción teórica de Marx sobre el capitalismo, tiene como punto de partida el hecho de que todo lo que se produce es mercancía. Es decir, es una producción que está pensada para ser vendida en el mercado. El salto mortal de las mercancías en Marx, es la íntima relación entre producción y su realización en el mercado.
Como la producción de mercancías está separada en el tiempo y en el espacio de su venta; es decir, de su transformación en dinero, aquí dice Marx, ya está presente la posibilidad de crisis.
Esa posibilidad de crisis se concreta en el capitalismo bajo la forma de sobreproducción. La que se debe al afán de ganancias acrecentadas por parte de los capitalistas y a la competencia en los mercados, al mismo tiempo que se limita el consumo de gran parte de la población. " La escala existente en las condiciones de producción y el desmedido afán de enriquecimiento y capitalización de los capitalistas, y no, en modo alguno el consumo"...de la .. "población trabajadora"... la que " sólo puede ampliar su consumo dentro de límites muy estrechos"
La sobreproducción y las crisis se presentan inicialmente en el sector productor de medios de producción —incluyendo la producción de materias primas— que lleva a una fuerte disminución de la tasa de ganancia, de la inversión y de la ocupación.
En el capitalismo, según Marx, las crisis se presentan periódicamente. Marx es el primer teórico del capitalismo que plantea que las verdaderas crisis cíclicas del capitalismo se expresan como crisis cíclicas en el mercado mundial.
" Los fenómenos históricos posteriores, especialmente la periodicidad casi regular de las crisis del mercado mundial ya no permitía a los sucesores de Ricardo negar los hechos e interpretarlos como hechos puramente fortuitos."
" En las crisis cíclicas del mercado mundial estallan las contradicciones y el antagonismo de la producción burguesa. Pues bien, en vez de entrar a investigar en qué consisten los elementos contradictorios que estallan en la catástrofe, los apologistas se contentan con negar la catástrofe misma y empecinarse, ante su periodicidad regida por leyes, en que la producción jamás se vería expuesta a crisis si se atuviera a sus libros de escuela"
El desempleo y la disminución de las remuneraciones que se producen durante las crisis expresa la desvalorización del trabajo. También se produce una fuerte desvalorización de muchos capitales. A través de la crisis se generan los mecanismos que permiten la recomposición de la tasa de ganancia y de otras categorías que permiten superar la crisis e iniciar la recuperación.
La Hegemonía del Neoliberalismo.
Las teorías keynesiana y marxista son muy útiles para predecir, describir y explicar la crisis económica reciente en Chile. Sin embargo, desde la Dictadura, ellas siguen siendo excluidas de los planes docentes de las carreras de Ingeniería Comercial de la mayoría de las universidades chilenas. Así mismo, en el gobierno, economistas que no adhieren completamente al neoliberalismo o que tienen una formación teórica plural, son expulsados o son marginados en las instituciones en que trabajan. La hegemonía y el autoritarismo es mayor aún entre los grandes empresarios, en sus asociaciones empresariales y en los medios de comunicación que controlan.
También en este aspecto, Chile se destaca a nivel internacional, porque aplica en forma más extrema lo que se denuncia en el "Manifiesto en Demanda de un Análisis Económico Pluralista y Riguroso", que firmaron connotados economistas del mundo, entre ellos, muchos Premios Nobel.
"Los abajo firmantes estamos preocupados por la amenaza que supone para la ciencia económica la imposición del monopolio intelectual. Hoy en día, los economistas están sometidos a un monopolio en el método y en los paradigmas, a menudo defendidos sin un argumento mejor que el de que constituyen la corriente principal. Los economistas abogan por la libre competencia pero no la practican en el campo de las ideas".
La caracterización del "Manifiesto" es mucho más evidente en Chile. El monopolio intelectual del neoliberalismo impuesto y heredado por la Dictadura se ha profundizado en los años reciente, debido a que "el pecado original" ha sido redimido cuando los economistas que atacaban el neoliberalismo, lo asumen completamente y lo profundizan. El "pecado original" según Arturo Fontaine Talavera, se debió a que el neoliberalismo fue impuesto en Chile por la fuerza de las armas. En su documento de 1992 plantea que ese "pecado original" será redimido cuando el neoliberalismo se asuma por quienes lo atacaron.
Descalifican sin argumentos análisis económicos inspirados en otras corrientes teóricas. En la práctica, califican como añejas las reflexiones teóricas de Keynes y de Marx. No obstante que el neoliberalismo actual que ellos asumen se basa en Adam Smith, quien escribió hace más de 220años, 60 años antes que Marx y 150 años antes que Keynes.
Milton Friedman, , con relación al mercado y a los precios dice: "La idea clave de ‘La Riqueza de las Naciones’ de Adam Smith es engañosamente sencilla: si un intercambio es voluntario, no se llevará a cabo a menos que ambos crean que dicho intercambio les beneficiará". Con relación al Estado, Friedman dice: "No es fácil mejorar la respuesta que dio Adam Smith hace doscientos años".
Los errores sistemáticos referidos a que la economía chilena no entraría en crisis; los errores en diferentes momentos de la crisis; y los errores en diferentes momentos de este año 2000, particularmente aquellos relacionados con los niveles de ocupación e inversiones, se deben a la fuerza de las ideas que el pensamiento único ha impuesto a nivel de los dirigentes políticos y del gobierno; y, en gran parte de la sociedad..
A propósito de la fuerza de las ideas, al final de su libro, Keynes afirma:
"... las ideas de los economistas y los filósofos políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad el mundo está gobernado por poco más que esto. Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto. Los maniáticos de la autoridad, que oyen voces en el aire, destilan su frenesí inspirados en algún mal escritor académico de algunos años atrás. Estoy seguro que el poder de los intereses creados se exagera mucho comparado con la intrusión gradual de las ideas... Pero, tarde o temprano son las ideas y no los intereses creados las que presentan peligro, tanto para mal como para bien"
En Chile, en este aspecto también, la situación es más grave de la que denuncia Keynes. Existe una amalgama entre las fuerzas de las ideas y los intereses económicos de las sociedades empresariales y de los dirigentes políticos.
Adicionalmente, algunos políticos, con o sin formación en economía, que en el pasado profesaban teorías críticas, hoy al abrazar el neoliberalismo, lo asumen con un grado mayor de fundamentalismo.


Octubre del 2000
Autores de este número de Visiones:
Gabriela Galarce
Orlando Caputo
Econmista
Investigador CETES / CIS
CETES / Universidad ARCIS
Profesor Escuela Ingeniería Comercial Universidad ARCIS

 

Yo también me cabrié con el modelo


Yo también me cabrié con el modelo
escrito por Roberto Pizarro *
Friday, 04 de August de 2006

Me cabrié. Igual que Manuel Riesco, el dirigente de los agricultores del sur. Es verdad que él es de derecha y yo soy de izquierda, pero ambos tenemos una interesante coincidencia: el grado de concentración del poder y riqueza económica nos resulta inaceptable y nos parece que de continuar por este camino terminaremos en explosiones sociales incontenibles. La protesta de los jóvenes secundarios se quedará chiquita en comparación a lo que se avecina si no hay un cambio de rumbo.La macroeconomía chilena, que tanto satisface a Wall Street, a las transnacionales y a los grandes empresarios locales, tiene un alto grado de responsabilidad en el malestar de la mayoría. La prensa única ha ayudado a convencer que lo malo es bueno. Que la macroeconomía nos ha hecho modernos y felices. No es así. Porque no puede ser que tengamos un superávit fiscal cercano al 5% y que no lo podamos gastar mientras se construyen viviendas de 12 metros para la gente modesta que le faltan el respeto a todo Chile. Porque no puede ser que la comisión Marcel proponga “un mejoramiento” de la previsión social y no incluya el pago de la deuda previsional a los trabajadores fiscales. Porque resulta inaudito que ahora, cuando nadamos en dólares, las becas de posgrado en el exterior hayan aumentado apenas desde 140 a 210, cifras miserables para un país que deposita cada día millones de dólares en el exterior. Se puede seguir sumando, pero me aburre insistir en lo mismo. Es luchar contra molinos de viento, como dice Riesco.Me siento abatido con los discursos políticos posmodernos, que todo lo permiten y con argumentos que cambian de un día para otro. Escucho a un destacado senador por el extremo sur, defender apasionadamente la construcción del puente de Chacao, a cualquier costo, a cargo del presupuesto fiscal. Propósito justo y legítimo si no fuera que esa misma persona, como Presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, se autoasignó la tarea de escudero de Eyzaguirre y defendió sin concesiones la política del superávit estructural que éste impuso al país. En qué quedamos.Por su parte, el ex Ministro de Hacienda nos ha asombrado con su reciente discurso para superar el modelo de producción de recursos naturales para construir una “economía del conocimiento”. Cambio notable, ya que como ministro de Lagos, durante seis años favoreció a los grandes empresarios ligados al cobre, la pesca, la madera, la banca y los servicios vinculados a la explotación de estos recursos naturales. Y le dolió en el alma aplicarle un royalty insignificante a las mineras, para que pagaran algo de lo que se llevaban del país. Sus lágrimas por los muertos de la dictadura en la misa anual de los grandes empresarios y una que otra lamentación por la mala distribución del ingreso -después que la OCDE le dijo que esto no daba para más- fueron presentaciones escénicas impecables. Pero para los ingenuos. No sirvieron para resolver el alto costo del crédito a los pequeños empresarios ni la mala educación en las escuelas de la Pintana ni la escasez de medicinas en los hospitales, ni tampoco ayudaron a modificar el sistema impositivo regresivo que existe en el país. Y ahora dice que hay que aumentar los impuestos. No antes cuando mandaba. Es que no basta con hablar. Las palabras ya no sirven, como dice el Paco Ibáñez. Y lo peor es hablar cuando se ha dicho antes exactamente lo contrario. Eso es feo. Le hace daño a la política. Se pierde credibilidad.Así las cosas, a la Presidenta Bachelet se le pone difícil su periodo de gobierno. Y yo lo lamento mucho. Apenas le dejaron cuatro años y todo sumamente amarrado. Hay plata, pero no se puede gastar. La política del superávit estructural seguirá siendo útil, pero para mantener el bajo “riesgo país”, lo que ayuda a los grandes empresarios a conseguir préstamos baratos en la bolsa de Nueva York. Los reclamos de los pequeños empresarios continuarán por un elevado costo del crédito que persiste y con débiles programas de apoyo del Estado, que no alcanzan a compensar las desigualdades que los afectan en el mercado. Y, con tantos dólares dando vuelta, el peso tan alto y con un Banco Central inmóvil los exportadores agrícolas lo pensarán dos veces antes de mantener o ampliar sus actividades.En estas condiciones, la política social se tensionará aún más. Se ha hecho evidente que la tasa de desempleo no bajará, aunque la economía siga creciendo. Dígase lo que se diga, el desempleo es estructural. La forma de producir en Chile, privilegiando la producción de recursos naturales y a las grandes empresas tiene a más de 500 mil personas en la cesantía. Aunque los que quieren negar la realidad digan que hoy existen más personas en búsqueda de trabajo o que la metodología del INE ha cambiado, la verdad es que el actual nivel de desempleo no lo modifica el conservadurismo de la política pública; obliga a una modificación de estrategia y de la política económica. Y con este nivel de desempleo la delincuencia es imparable; o, quizás se puede neutralizar un tanto, pero a costa de mayor represión y más cárceles; pero las cárceles están atiborradas y ya no dan para más. Y el superávit estructural no permite construir más cárceles y tampoco impulsar programas decentes para reintegrar a los jóvenes delincuentes a una vida digna. Es un círculo vicioso que solo se rompe con un cambio de verdad.Me cansé, igual que Riesco. Sólo termino diciendo que hay demasiados precandidatos que ya han surgido en este periodo de gobierno tan breve que le dejaron a Michelle. Tenían que hacerle esto a una mujer…los machistas. Y dejar todo amarrado para que la Presidenta pudiera hacer lo menos posible. Estoy con Riesco. La concentración económica continuará, gracias a Pinochet y también debido a los gobiernos de la Concertación. Los ricos seguirán siendo más ricos. La desocupación seguirá siendo alta. La distribución del ingreso no se modificará. El debate sobre la salud, la educación y la previsión social continuará por muchos años y habrán quizás algunos parches, como el que inventó Marcel, pero no frenarán el descontento ciudadano. Habrá que prepararse para lo que viene; para esa protesta que crecerá con las desigualdades que comienzan a hacerse insoportables. Yo me cansé. Pero, seguiré criticando. Hasta que duela.
* Economista
*Texto extaido de www.salvador-allende.cl/ASA

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